Lo fugaz del deseo cuando todos los días es con alguien nuevo
- Me voy , que tengo una cita
- Ah si? No me digas…
- Sí, pero no te preocupes, sólo es sexo
- Perdona, pero ¿tú te has enamorado alguna vez?
- Sí, todos los días
Para much@s el deseo depende de la novedad, para otras personas de la complicidad, hay quienes necesitan cambiar de objeto sexual rápidamente para que vuelva a aparecer el deseo. Cuando el deseo sexual se recupera con la misma persona pero en otra situación u otro estímulo –después de hablar con la pareja o tras un replanteamiento de la relación- puede querer decir que el factor de novedad es importante en el mantenimiento de las relaciones de pareja . ¿Se podría entonces crear esa novedad de manera sistemática estando en pareja o es necesario cambiar de pareja para garantizar el factor de la novedad? Tú respondes.
Lo que parece claro es que los deseos pueden acabarse. Nuestra cultura vive de espaldas a los finales y vive los finales con estupor, cuando todo en la vida se acaba: se acaba el sueño, se acaba la infancia, se acaba el día, la noche, el hambre, las relaciones de amistad, se acaban los viajes, se acaban los trabajos, las parejas, se acaba el placer, el dolor, la tristeza, la alegría y se acaba la vida en forma de muerte –para quien crea que la vida se acaba así.
Y tras el fin surgen de nuevo los principios, las oportunidades –cambiando o no de pareja- pero el ritmo de la vida es la transformación permanente: el fin de las cosas y el inicio del siguiente episodio, la siguiente etapa, que vuelve a acabar, a morir… Lo cual no es en realidad un fin sino una evolución. Desear desearemos siempre, sexual y vitalmente, no se acaban los deseos mientras tengamos vida en esta vida. Lo que se acaba es la percepción de mantenimiento de las mismas cosas y de las mismas personas. Por mucho que ames a quien te acompaña como pareja en la vida esta persona puede morir y ¿qué haces entonces contigo? ¿te mueres con esa persona en vida? Los deseos seguirán viviendo en ti porque la vida sigue expresándose en ti a pesar del dolor que te causa el fin de ese alguien que deseabas que no acabase. Pero se acaba. El fin también es real, existe. Y los deseos que se acaban probablemente –si sigues con vida- te sitúan en la oportunidad de reinventar un nuevo trozo de vida con nuevos deseos.
Pero puedes negarte a vivir la nueva etapa, puedes renunciar a los nuevos deseos y entonces creerás que la vida se acaba cuando, en realidad, lo que te está sucediendo es que te estás negando a la posibilidad de construirte en otro lugar interior. Y eso se hace a través de nuevos deseos, tus deseos. Eres una criatura del deseo, de la construcción permanente y del propio deseo de la vida que habita en ti.
Participación en el programa "Bricolatge Emocional" sobre SEXE INTEL.LIGENT del 11/08/10 (en català) Pincha
Coloquio en el programa de La2 "Para Todos La2". Para verlo pincha
Hacer un comentario