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Sofía sale con Bernardo desde hace tres meses. Un día que Sofía queda con sus amigos de siempre –grupo del que Bernardo no forma parte- Bernardo le dice que ella ya no lo quiere porque prefiere a sus amigos antes que a él. 

Cuando Eva quiere hacer el amor con Marcos éste le dice que no le apetece. Entonces Eva se siente rechazada y dice a Marcos que esto a ella no se le hace, que si estamos en pareja estamos a por todas. 

Bernardo parece tomarse la salida de Eva como algo personal (lo lleva al plano del amor, de no sentirse querido) sacando de contexto lo que Eva hace: salir con sus amigos. Pero este tipo de sentimiento propongo que está muy arraigado en nuestras relaciones –que insisto son más posesivas que amorosas. Y no sólo en las relaciones dentro de la pareja sino en todo tipo de relaciones. Por ejemplo: 

1.      Si tenemos un amigo íntimo y estamos acostumbrados a que nos llamemos todos los días, si un día no lo llamamos porque quedamos con otro amigo, entonces puede enfadarse o resentirse la relación o pensar que ya no somos amigos. En el fondo lo que percibo que hay son celos pero no se reconocen. LOS CELOS IMPLICAN POSESIÓN. 

2.      Entre un padre y un hijo se espera que el hijo haga lo que el padre quiere. Si no, puede interpretarse como una rebeldía. En el fondo lo que propongo que hay es temor a perder el control del padre sobre el hijo.  EL TEMOR A PERDER EL CONTROL INDICA POSESIÓN. 

3.      Cuando quieres que tus padres estén de acuerdo contigo (por ejemplo, en que aprueben la pareja que has elegido) y  tus padres piensan lo contrario, puedes ofenderte y sentir que quieren hacerte la vida imposible. En el fondo, propongo que lo que temes es que no se imponga tu criterio, por eso te ofendes. EL TEMOR A  QUE NO HAGAS VALER TU PROPIO CRITERIO ES MIEDO A SER POSEÍDO. 

Y en temas sexuales, más aún: en el caso más arriba descrito Eva se siente rechazada ante la negativa de Marcos. ¿Por qué la sensación de rechazo? Una cosa es que Marcos no quiera la relación sexual y otra que ella se ofenda. 

Es como si hubiera otra especie de creencia invisible que consiste en que para que todo funcione el otro ha de comportarse como yo espero que se comporte. Pero esta creencia no se dice sino que se exige sin hablar, en silencio. Eva puede pensar que “lo normal” es que en pareja haya sexo cuando uno de los dos quiere –aunque el otro no quiera. Si no, no diría… “si estamos en pareja estamos a por todas”. 

En ocasiones -si no se hace lo que nosotros queremos- es difícil mantener el equilibrio: empezamos a pasarnos películas de si gustamos o no al otro, de si le pasará algo, de si tendrá algún lío con alguien, de si…tantas cosas. Es casi como ejercer una presión o violencia psicológica en el otro –que no es sino proyectarle nuestros propios miedos. De este modo, dejar al otro con su tema y con su proceso sin engancharnos es algo que no solemos hacer. Más bien, lo contrario, enseguida somos susceptibles –nos tomamos los movimientos del otro como en contra de nosotros. Y creo que se trata de un mecanismo de autoprotección inconsciente: sentimos una afrenta y una separación con el otro cuando el otro no hace lo que nuestra expectativa marca que ha de hacerse. 

Quizás nos duelen estas cosas porque invisiblemente las relaciones se basan en suposiciones sistemáticas de lo que deben ser las cosas según nuestras creencias, sin considerar que el otro tiene otras creencias y cree en base a las suyas y no a las nuestras –no para fastidiarnos sino porque cree en lo que él/ella cree. Pero si él es fiel a lo que él cree (como no coincide  con lo que nosotros queremos) echamos de menos esa coincidencia. Lo cual significa que vivimos en un idilio permanente (falta de realidad) creyendo que estar en pareja es coincidir (el ideal del príncipe y la princesa de los cuentos, ¿recuerdas?). Sin embargo la vida está llena de desencuentros que también son parte del amor. La realidad es también la diferencia más que –muchas veces- la coincidencia. En cambio nos empeñamos en creer que el amor es coincidencia y nos enfadamos con el otro cuando no coincide con nuestros deseos.

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¿Amas o posees a tu pareja?5.3103

Un comentario a “¿Amas o posees a tu pareja?”

  1. teresa

    sentí celos de mi novio cuando en su cumpleaños después de haberme presentado a todos los invitados que iban llegando se fue a fumar con unas chicas a otra habitación sin presentarmelas. me sentí ninguneada. me molestó muchísimo. Sentí falta de consideración, de amistad, de cariño. Ahora sé que no lo hizo para molestarme sino porque quería ejercer su poder de seducción, para lo que yo sobraba. necesitaba sentir el poder de su seducción sobre estas chicas mucho más jóvenes. Pero si lo volviera a hacer no sé lo que haría. Irme? interrumpir la escena? sonreir condescendiete? en cualquier caso no tiene gracia.

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